Hardware

¿No sabes qué componentes elegir para que todo funcione a la primera? Te explico qué hardware usar y seleccionamos juntos lo mejor del mercado con soporte total para GNU/Linux.

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Almacenamiento (Storage)

El almacenamiento es el componente donde se guarda toda la información del ordenador: el sistema operativo, los programas y tus archivos personales. De su velocidad depende lo rápido que arranca el sistema, se abren las aplicaciones y se transfieren los datos.

Hoy en día, las unidades modernas ofrecen gran capacidad y velocidades muy superiores a las de generaciones anteriores, permitiendo un acceso casi instantáneo a cualquier archivo o programa.

En resumen: el almacenamiento determina cuánta información puedes guardar y qué tan rápido puedes acceder a ella, influyendo directamente en la fluidez general del equipo.

Chipsets AMD B650 X870

Chipsets AMD (B650 / X870)

La base del socket AM5. Estas placas destacan por su longevidad, permitiendo saltar entre varias generaciones de procesadores Ryzen sin cambiar de placa. Ideales para quienes buscan estabilidad y futuro.

Chipsets Intel B860 Z890

Chipsets Intel (B860 / Z890)

El estándar para el socket LGA 1851. Enfocadas en exprimir el rendimiento de los nuevos Core Ultra, ofrecen las mejores implementaciones de Thunderbolt 4/5 y una conectividad de vanguardia.

Formato y Conectividad de placas

Formato y Conectividad

No todo es potencia. Desde las compactas Mini-ITX para setups minimalistas hasta las ATX con múltiples ranuras PCIe 5.0 para estaciones de trabajo; el formato define el límite de tu hardware.

Tipos de unidades de almacenamiento: cuál elegir

HDD (Disco Duro Mecánico): capacidad y economía
El HDD es el tipo de almacenamiento más clásico. Utiliza platos magnéticos y un brazo lector para escribir y leer datos, como un tocadiscos moderno. Su gran ventaja sigue siendo la capacidad por euro: puedes encontrar unidades de varios terabytes a precios muy bajos.
Sin embargo, esa mecánica interna implica velocidades mucho menores que las de las unidades sólidas. Los tiempos de arranque son más lentos y la transferencia de datos puede sentirse pesada en comparación con un SSD.
Aun así, sigue siendo excelente para almacenamiento masivo de archivos, copias de seguridad, películas o datos que no requieren acceso constante. También es ideal para servidores domésticos o NAS, donde lo importante es la capacidad y no la velocidad.

Lo que ganas: gran capacidad de almacenamiento a bajo coste, fiabilidad a largo plazo y perfecta opción para guardar grandes volúmenes de datos.

Lo que pierdes: lentitud en lectura/escritura, ruido mecánico y mayor fragilidad frente a golpes o movimientos.

SSD SATA: la evolución silenciosa
Los SSD (Solid State Drive) marcan un salto enorme frente a los HDD tradicionales. No tienen partes móviles: los datos se guardan en chips de memoria NAND, lo que los hace mucho más rápidos, silenciosos y resistentes.
El formato SATA fue el primer paso hacia esta revolución. Aunque su velocidad máxima (alrededor de 550 MB/s) está limitada por el propio bus SATA, sigue siendo más de 5 veces más rápido que un HDD.
Son perfectos para revivir equipos antiguos, montar PCs de oficina o simplemente acelerar el arranque del sistema operativo. Incluso en equipos modernos, un SSD SATA sigue siendo una excelente unidad secundaria para programas o juegos menos exigentes.

Lo que ganas: arranques instantáneos, cero ruido, menor consumo y compatibilidad casi universal.

Lo que pierdes: menor velocidad comparado con los SSD NVMe y una vida útil algo más corta en escrituras intensivas continuas.

SSD M.2 NVMe: velocidad al límite
Los SSD M.2 NVMe son la punta de lanza del almacenamiento moderno. Aprovechan el bus PCI Express directamente, eliminando los cuellos de botella del SATA y ofreciendo velocidades que van desde 3.000 MB/s hasta más de 12.000 MB/s en los modelos más recientes (PCIe 5.0).
Gracias a esa velocidad, todo se carga casi al instante: el sistema operativo, los juegos, los proyectos de edición o los archivos pesados. También mejoran la fluidez general en tareas de alto rendimiento, como la virtualización, compilación o trabajo con grandes bases de datos.
Además, ocupan muy poco espacio y no necesitan cables, ya que se instalan directamente en la placa base. Su única desventaja es el precio, que puede ser alto en modelos de gran capacidad o última generación, y la temperatura: los NVMe rápidos tienden a calentarse y requieren buen flujo de aire o disipador integrado.

Lo que ganas: velocidades espectaculares, acceso inmediato a datos, tamaño compacto y silencio total.

Lo que pierdes: mayor precio por GB y necesidad de refrigeración adicional en modelos de alto rendimiento.

Otras opciones de almacenamiento

Discos externos: capacidad y respaldo
Los discos externos combinan la capacidad de los HDD o SSD con la comodidad de la conexión por USB o Thunderbolt. Son ideales para realizar copias de seguridad, ampliar el almacenamiento de un portátil o mover proyectos grandes entre equipos.
Sin embargo, esa mecánica interna implica velocidades mucho menores que las de las unidades sólidas. Los tiempos de arranque son más lentos y la transferencia de datos puede sentirse pesada en comparación con un SSD.

Lo que ganas: gran capacidad de almacenamiento adicional, conexión inmediata y transporte sencillo.

Lo que pierdes: velocidad inferior a las unidades internas y dependencia de cables o puertos externos.

Unidades USB: portabilidad y comodidad
Las memorias USB son las unidades más portátiles del mercado. Su función principal es transportar datos de un equipo a otro o realizar copias rápidas de seguridad. Aunque no compiten en velocidad con los SSD modernos, son extremadamente prácticas, pequeñas y fáciles de usar en cualquier dispositivo.
Actualmente los estándares USB 4 y USB 4 v2 han elevado el rendimiento a otro nivel, alcanzando velocidades de hasta 40 Gbps y 80 Gbps respectivamente, siempre que tanto el puerto como la unidad lo soporten. Esto permite transferir archivos enormes, ejecutar distros en vivo o mover proyectos pesados sin los cuellos de botella de generaciones anteriores.

Lo que ganas: portabilidad absoluta, compatibilidad universal, velocidades muy altas con USB 4 y consumo mínimo.

Lo que pierdes: menor durabilidad en comparación con un SSD interno, velocidad variable según el puerto y riesgo de pérdida física por su tamaño reducido.

990 Pro

990 Pro

Especificaciones:
NVMe SSD Memoria Interno 990 Pro 2TB

NS100

NS100

Especificaciones:
SATA III 6Gb/s SSD 512GB, disco duro SSD Interno, Unidad de Estado Sólido, Hasta 550 MB/s de Lectura

Black SN8100

Black SN8100

Especificaciones:
NVMe SSD, PCIe Gen 5, 2TB (Velocidades hasta 14900/14000 MB/s de Lectura/Escritura secuencial, M.2 2280, TLC 3D CBA NAND, la Resistencia de hasta 1200TBW) Powered by SANDISK

Nota importante: Durante 2025 y 2026, los principales fabricantes de memoria (Samsung, Micron, SK Hynix, Kioxia y otros) han reducido drásticamente la producción de chips NAND y DRAM usados en los SSD M.2 y unidades externas. La prioridad industrial se ha desplazado hacia memoria HBM y LPDDR para inteligencia artificial, portátiles de nueva generación y centros de datos, dejando al mercado doméstico con menos stock y precios inflados.

Como consecuencia, los SSD NVMe Gen4 y Gen5 han visto incrementos de precio de hasta un 80 %, y algunos modelos de gama alta incluso han duplicado su valor respecto a 2024. Las unidades SATA y NVMe Gen3 siguen siendo más económicas, ya que se fabrican con chips más antiguos y estables en precio.

En resumen: la escasez de NAND y DRAM también afecta al almacenamiento. Si no necesitas la máxima velocidad, puede ser buena idea optar por SSD SATA o NVMe Gen3, que ofrecen un rendimiento sólido y precios más razonables. Los modelos Gen4 y Gen5 son excelentes, pero actualmente están sobrevalorados por la falta de stock.